Imagen: IT Brief NZ – 2021
Hace 35 años en Colombia no había herramientas como Internet, reuniones
virtuales, las empresas no utilizaban Big Data ni inteligencia artificial, y el
uso de las máquinas de fax no era masivo. Ante este panorama es posible decir
que ningún sector de la economía ha cambiado tanto como el de la tecnología y
las telecomunicaciones en las tres últimas décadas. No existía algo que pudiera
llamarse tecnología como sector económico que registrara algún número en el
PIB, y mucho menos se esperaba que fuera a ser la tecnología la que impulsara
al resto de las industrias para salir adelante en medio de una pandemia como la
generada por el COVID-19.
Todos los sectores de la economía se han visto impactados de alguna
manera por la IA, y la gestión del talento humano y el mercado laboral no son
la excepción. En el contexto global, un informe de McKinsey evidencia que cerca
del 50% de los trabajos del planeta podrían ser automatizados. La realidad es
que la IA y las tecnologías no acabarán con los empleos ni el mercado laboral,
lo que sucede es que este se transformará.
La Cuarta Revolución Industrial está produciendo robots, drones y
conducción automatizada, los cuales ocuparán muchos de los puestos de trabajo
de personas que se dedican a una labor manual. Sin embargo, no todo es
pesimismo. El Foro Económico Mundial ha enumerado tres habilidades que no serán
sustituidas por la tecnología: la hospitalidad, la administración y la
creatividad. Es en estas tres habilidades que tanto las personas como las
empresas y los gobiernos deben invertir para mantenerse competitivos en el
futuro.
Aunque en un panorama global para nadie es un secreto que el mundo
vivirá un desempleo masivo debido a las tecnologías de la robótica, IA, drones
y conducción automatizada, según Nicolás Corredor Medina, gerente de
Comunicaciones y Sostenibilidad de Adecco Colombia y Ecuador, “es muy difícil
imaginar esta situación en Colombia en un corto-mediano plazo”.
De acuerdo con lo que especifica Corredor Medina, la automatización de
los trabajos está directamente relacionada con la capacidad que tienen las
Pymes y las empresas del sector informal, de adoptar nuevas tecnologías. Aun
cuando a nivel global la tendencia de automatización se da en trabajos físicos
y manuales, que tienen un papel protagónico en la ocupación a nivel país con
sectores como la manufactura, la construcción o el agro, a corto plazo sería
difícil imaginar esta situación en Colombia. De acuerdo con las cifras del
Ministerio de Comercio, Industria y Turismo,
el 80% del empleo, aproximadamente, pertenece a las Pymes del país, esto
sumado al volumen de informalidad, dificulta la implementación de nuevas tecnologías
como la inteligencia artificial y la automatización.
Esta revolución tecnológica eliminará una gran cantidad de empleos en
diferentes ocupaciones. En particular, muchos corresponderán a personas que
realizan trabajos que dependen de la aplicación de conocimientos y juicios
profesionales basados en el pensamiento lógico, dos habilidades en las que la
IA tiene una ventaja abrumadora. Los abogados, contadores, médicos, farmacéuticos
y otras profesiones no son una excepción. Entonces, la gran pregunta es en ¿qué
habilidades deberían centrarse las empresas para el desarrollo y la gestión del
talento humano?.
Con respecto a la hospitalidad, los empleados deben ser capaces de
desarrollar un entendimiento casi perfecto de la comunicación no verbal de los
clientes y ser competentes incluso de captar hasta lo que están sintiendo.
Además, hay que generar una empatía profunda. Esto es lo que permitirá poner en
práctica y desarrollar la comunicación no verbal en los niveles más altos a los
que un robot por medio de la IA nunca llegará.
Por otro lado, en las oficinas y desarrollando los equipos de trabajo
internos de las compañías, cobra relevancia la capacidad de proporcionar apoyo
emocional e inteligencia colectiva, o el desarrollo del talento humano a través
del coaching.
“Aunque la inteligencia artificial ha avanzado bastante en el
procesamiento de lenguaje natural, la combinación de factores en el proceso de
comunicación entre dos individuos va más allá de lo auditivo. Precisamente esta
capacidad de escuchar, leer emociones que se presentan en los clientes y
finalmente traducir una respuesta de emociones cálidas que vayan más allá de
las palabras son capacidades que no son traducibles”, asegura Corredor Medina.
Los cambios en el empleo como consecuencia de la inteligencia
artificial, se verán reflejados gradualmente y dependerán de la formalización
de las empresas y el incremento de su competitividad. En esta transición, las
empresas deben priorizar el desarrollo y transformación de las habilidades de
sus empleados, y estos a su vez deben tomar la iniciativa para re-capacitarse y
transformar sus competencias para vincularse a oportunidades que la misma
tecnología está proporcionando, lo cual no significa tener que aprender a usar
las nuevas tecnologías.
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